El Maestro Centeno habla sobre la autodefensa
Publicado por
Con motivo de los recientes casos que conmovieron la opinión pública de Tucumán y Santiago del Estero, en que personas que fueron víctimas de intentos de asaltos reaccionaron en defensa propia repeliendo a los agresores, el diario La Gaceta de Tucumán consultó al Maestro Carlos Centeno (VII Dan-ITF), instructor de Taekwon-Do I.T.F., experto en defensa y seguridad personal, sobre el tema de la inseguridad y la autodefensa.
Recogimos las valiosas consideraciones del Maestro Centeno, que fueron publicadas el Sábado 16 de Abril por el diario La Gaceta en una nota titulada “La Mirada, gran aliada para la autodefensa”.
El Maestro Centeno asegura que “No es fácil aconsejar cómo actuar ante un robo, especialmente en momentos de tanta inseguridad como los que vive la provincia.”
No es aconsejable enfrentar a un asaltante.
La prevención es mas importante que la reacción
En estos días, en los que suceden muchos robos en las calles y en las casas de familia, creer que a uno nunca le va a ocurrir algo es errado. Por eso, no está demás prepararse para ello, admite el experto en artes marciales, que además es docente de la Escuela de Policía y de la Cámara de Agencias de Seguridad.
“Lo primero en lo que se debe pensar es en la vida de uno, en que se tiene una familia que al final del día lo va a estar esperando”.
Contrario a lo que muchas personas creen, un arma en sí misma no representa seguridad, según Centeno. “Primero, porque hay que saber usarla; y, segundo, porque nos pone en peligro. Por sólo mostrarla, podemos terminar heridos”, reflexiona.
Según el especialista, las mejores armas son la mirada y las palabras. “Es fundamental conservar un buen estado mental. Puede sonar imposible, pero hay que intentar estar tranquilo. Esto se logra alejándose de la soberbia y de la enajenación”, señala.
Centeno sostiene que cualquier persona puede desarrollar un sistema de autodefensa con los ojos. Adquirir la “mirada de 360 grados” es el mejor hábito que una persona puede practicar. “La gente puede darse cuenta cuando la van a asaltar. Debe estar alerta y si alguien le resulta sospechoso no dejar de mirarlo de frente para que el delincuente sepa que está siendo observado y que la víctima no le tiene miedo”, recomienda.
Si el asalto finalmente ocurre, no hay que resistirse. Ni intentar esconder el reloj u otro objeto de valor. Las estadísticas dicen que los “ladrones tipo” tienen entre 13 y 20 años, actúan de a dos y reaccionan cada vez con mayor violencia.
Otro dato alarmante: en la Argentina cada vez se registran más crímenes en ocasión de robo. “Lo mejor es trabajar con la palabra. Conviene hablarles con seguridad. Preguntarles: ’querés ver la cartera la mochila, tengo esto para darte’. Hay que negociar y dejarlos contentos”, apunta.
Atacar al delincuente no sólo significa arriesgar la vida de uno, sino que también es el comienzo de una historia que puede terminar tras las rejas.
Los expertos advierten que quien se defiende, en la mayoría de los casos, lo hace sin estar preparado para eso y con una carga emocional muy fuerte. No siempre la legítima defensa y la Justicia por mano propia van unidas. La ley argentina es clara al respecto: nadie se puede enfrentar a un ladrón de cualquier manera. Por eso, quedan excluidos de la “legítima defensa” los casos en que el defensor causa lesiones inusitadas o desproporcionadas.
La defensa es legítima siempre que sea racional. Y hay un punto en el que coinciden todos los expertos: la muerte no es una respuesta racional.
_
Fuente:
Diario La Gaceta de Tucumán, Nota del 16/04/2011




