Formación
Las artes marciales nacieron y se desarrollaron en el seno de culturas orientales milenarias.
Como veremos, no sólo son sistemas codificados de lucha, a pesar de que en nuestros días se tiende a considerarlas meras actividades deportivas de contacto, son mucho mas que eso.

Las artes marciales tradicionales son el cúmulo de las tradiciones, códigos de conducta, principios éticos y morales, conocimientos científicos y filosóficos de las culturas que las originaron y desarrollaron.
En su tiempo (antes de que tuvieran contacto con la cultura occidental) fueron la base de la organización social de algunas de las mas antiguas culturas orientales.
Es por ello que para poder entenderlas y desarrollar en ellas nuestro máximo potencial debemos conocer sus orígenes, sus fundamentos, los códigos y principios que las rigen, los conocimientos científicos que las sustentan.
En las últimas décadas el revisionismo histórico ha iniciado una etapa de rescate y revalorización de las antiguas culturas, y con sorpresa han descubierto que muchas de ellas habían alcanzado elevados conocimientos científicos, y desarrollado sofisticados niveles de organización social.

Inclusive ciencias como la medicina han reconocido la validez y plena vigencia de los postulados científicos de estas culturas, que consideraron al ser humano como una entidad, como un todo, y han comenzado a integrar a los modernos tratamientos, técnicas y métodos que habían sido previamente descartados y que tienen su origen en estas grandes civilizaciones.
Son muchos los ejemplos que podemos citar en este sentido, pero como no pretendemos entrar en enumeraciones que suelen ser agobiantes, citaremos sólo el retorno a las antiguas formas de alumbramiento y la reutilización de técnicas milenarias para el tratamiento de heridas e infecciones, como ejemplos de esta revalorización científica y cultural.
Por nuestra parte, trataremos humildemente de imitar este proceso, e intentaremos rescatar del olvido el legado de las artes marciales.
Desde ya contamos con vuestro invalorable aporte y colaboración para llevar adelante esta tarea, por lo que agradeceremos los comentarios o aportes que deseen realizar.
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¿Qué son las artes marciales, de dónde vienen?
La búsqueda de respuestas a éstas preguntas, y a otras similares, ha sido objeto de muchos y diversos estudios a lo largo del tiempo.
Algunos de ellos son verdaderas investigaciones históricas de excelente valor científico, mientras que otros son breves relatos y explicaciones informales.
En resumen, se ha escrito extensamente sobre el tema, y no es nuestro objetivo ahondar en esta investigación, sino llegar a un punto en el cual podamos sacar conclusiones prácticas, que nos sirvan para entender algunos postulados que luego haremos.
Comúnmente se define a las Artes Marciales como el “Conjunto de antiguas técnicas de lucha de extremo Oriente y que hoy se aplican como deporte”.
Sin ahondar mucho en la exactitud de esta definición podemos decir, sin temor a equivocarnos, que se trata de una definición adaptada a nuestra cultura occidental, que no considera el espíritu que dio origen al nacimiento de las mismas, ni su finalidad primera.
Brevemente diremos que desde que el hombre existe, existió con él la necesidad de defenderse y defender a los suyos. Así fue como en el antiguo oriente (originariamente en la India) algunas culturas milenarias desarrollaron y codificaron técnicas de combate que estuvieron estrechamente vinculadas al budismo, y que desde allí se extendieron principalmente a China, Japón y al sudeste asiático.
Como todo esto sucedió en la etapa que hoy conocemos como “pre-historia”, no hay antecedentes escritos de este proceso, por lo que nos vemos obligados a remitirnos a antiguas leyendas transmitidas en forma oral, de donde surgen muchas especulaciones.
Lo que sí está absolutamente fuera de toda discusión es que estas disciplinas no surgieron con el ánimo de agredir, coaccionar ni amedrentar, sino como un precioso medio de autocontrol y autodominio físico y psíquico, producto de la integración del hombre con su entorno ecológico y social, con las leyes de la naturaleza, animado por su necesidad de sobrevivir.
Estas disciplinas crecieron y se desarrollaron muy arraigadas a las culturas que las originaron y adoptaron, y fueron transmitidas de generación en generación como parte del arraigo cultural de cada civilización, no sólo como sistemas de lucha sino integradas a un conglomerado de principios religiosos, éticos y morales.
La denominación “Artes Marciales” recién se utiliza por primera vez en 1920, en la traducción al inglés del japonés bu-gei (武芸) o bu-jutsu, y luego en el año 1931 en la traducción al inglés de los caracteres chinos wǔ shù.
Es así que el concepto de artes marciales está directamente vinculado a la irrupción de la cultura occidental, durante la edad moderna, en las culturas orientales milenarias. Este proceso llevó a la transformación de las estructuras sociales “feudales”, el comienzo del empleo de las armas de fuego, que hicieron perder vigencia a las formas de lucha tradicionales y el comienzo del cuestionamiento de los principios y valores por los que se había regido el mundo oriental hasta ese momento.
Resultan muy ilustrativas al respecto películas como “Siete años en el Tíbet”, “El último Samurai” ó “El último Emperador”, entre otras, en las que claramente se pueden observar las trasformaciones que sufrieron las culturas tibetana, japonesa y china, como consecuencia de su contacto con la cultura occidental.
Cuando las artes tradicionales perdieron su peso crucial en el dominio de la sociedad y la defensa del país, se transformaron en una opción para el desarrollo de la nación con objeto de mejorar física y espiritualmente a la población, lo que ha contribuido a que se pierda el conocimiento de las aplicaciones prácticas de las mismas.
A esta transformación debemos sumarle la que se produjo como consecuencia de la interpretación y adaptación de las mismas a la cultura occidental.
Personalmente creo que este proceso es comparable al que se dio en América durante la conquista. La cultura occidental irrumpió abrupta y violentamente sobre las culturas de los pueblos originarios, destruyendo sus valiosas tradiciones y patrimonios culturales, muchos de los cuales se perdieron irremediablemente.
En la actualidad las artes marciales orientales aúnan al sistema de defensa, un código ético preciso que tiene sus raíces en el confucionismo Chino, el shintoismo japonés y la espiritualidad del budismo zen, y tienen por finalidad no sólo instruir en la autodefensa, sino fomentar la integración del ser humano con su entorno de manera pacífica, buscando el bienestar físico y psíquico del estudiante.
En la actualidad es muy frecuente ver que estas disciplinas (“Artes Marciales”) han sido reducidas a actividades deportivas – competitivas, dejando de lado su espíritu y el aspecto filosófico que las sustenta, inclusive perdiendo eficacia técnica y competitiva a causa del desconocimiento del sustento científico-filosófico de los movimientos.
Es así que llegamos la definición de la Real Academia de Lenguas: “Conjunto de antiguas técnicas de lucha de extremo Oriente y que hoy se aplican como deporte”.
A la luz de lo dicho llegamos finalmente a nuestro postulado: “Es nuestro propósito tratar de rescatar del olvido esos principios que acompañan indisolublemente a las artes marciales, y fomentar su estudio y práctica, no solamente como deporte sino especialmente como un estilo de vida”.
La faz deportiva es muy buena y atractiva, pero al igual que una moneda, las artes marciales tienen dos caras y no se puede prescindir de ninguna de ellas para alcanzar la verdadera maestría.
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Fuentes y Enlaces recomendados:
La Enciclopedia del Taekwon-Do
Asociación de Seito Karate-Do de Venezuela
Winkipedia
Ciencia Popular
Kung Fu Tradicional
Diferencia entre Deporte y Arte Marcial
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