Tucumán 1810 – 2010
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Nuestra provincia fue protagonista principal en la construcción de la Argentina. Una dirigencia que se esforzó por abrirle el camino a las generaciones futuras._

Lucas Cordoba con uno de sus nietos
La historia de Tucumán en muchos sentidos se ha ido anticipando a los vaivenes de la Argentina a lo largo de toda su historia.
El primer asentamiento español en lo que hoy es la Argentina se instaló en el actual territorio tucumano. El Barco -fundada en 1550 por Juan Núñez de Prado, proveniente del Perú- estaba a 40 kilómetros al sureste de la actual San Miguel de Tucumán. La población fue luego trasladada dos veces (El Barco II y El Barco III), hasta establecerse definitivamente a orillas del Río del Estero en 1553, con el nombre de Santiago del Estero.
Nuestra provincia fue creada en 1564, con el nombre de Provincia de Tucumán, Juríes y Diaguitas. Su primer gobernador fue Francisco de Aguirre. Con la creación de la Gobernación del Tucumán en 1566 y del Obispado en 1570, la región cobró importancia.
Diego de Villarroel fundó San Miguel de Tucumán el 31 de mayo de 1565 en un sitio llamado Ibatín por los nativos de etnia lule.
La ciudad fue trasladada a su actual emplazamiento el 27 de septiembre de 1685 por el teniente gobernador Miguel de Salas y Valdez, cumpliendo una orden del gobernador Fernando de Mendoza y Mate de Luna.
Hasta 1810, la palabra Tucumán o el Tucumán era dada por los españoles a un extenso territorio de 700 mil km2 que abarcaba de norte a sur los territorios y actuales provincias de Tarija, Jujuy, Salta, Catamarca, Tucumán, Santiago del Estero, La Rioja, San Juan, Córdoba, San Luis y Mendoza.
En 1776 el Tucumán pasó a formar parte del recién creado Virreinato del Río de la Plata. En 1782, la actual provincia de Tucumán quedó dentro de la Gobernación Intendencia de San Miguel de Tucumán. En 1783, Tucumán junto con Catamarca, Santiago del Estero, Jujuy, Salta y la Puna de Atacama, pasó a integrar la nueva Gobernación Intendencia de Salta del Tucumán.
El 26 de junio de 1810 el Cabildo tucumano adhirió a la Revolución de Mayo originada en Buenos Aires, nombrando al presbítero Manuel Felipe de Molina diputado ante la Primera Junta. En 1810, cuando en Buenos Aires se instaló el primer gobierno patrio, Tucumán era un pequeño poblado encerrado al norte por la actual calle Santiago; al sur, la actual Lavalle; al este, la hoy avenida Sáenz Peña-Avellaneda y al oeste, la Salta-Jujuy de nuestros días, según la investigación del historiador y periodista Carlos Páez de la Torre.
El centro estaba en la actual plaza Independencia. Era, dice Ricardo Jaimes Freyre, “un vasto cuadrado sin ornamento alguno, en el cual crecía libremente la hierba”.
Como edificios importantes que sobresalían entre la chatura de las casas techadas con teja o paja, estaban el Cabildo, de dos plantas, sin torre y con sólo ocho arcos en cada nivel y, calle de por medio, el templo y convento franciscano, antes de los jesuitas. La Matriz (hoy Catedral), con el viejo cementerio sobre el costado oeste, se veía ruinosa y a punto del derrumbe. Las otras iglesias, de La Merced y Santo Domingo, eran estructuras muy humildes: las de hoy no conservan nada que recuerde su aspecto de entonces.
En cuanto a los edificios particulares, la investigación de la arquitecta Liliana Meyer refiere que se destacaban, por su empaque y sus dos plantas, la vivienda de don José Molina (24 de Setiembre y Maipú) y la de don Diego de Villafañe (San Martín y Laprida). También tenía altillo la casa del sacerdote Miguel Gerónimo Sánchez de La Madrid, sobre 24 de Setiembre, lindera con el camposanto.
Las calles, dice Jaimes Freyre, eran “muy regulares, cortadas en ángulos rectos”. Como ninguna estaba empedrada ni nivelada, en la época de lluvia se convertían en lodazales. Para el alumbrado público, se empleaban faroles de papel. Colgados del frente de las viviendas, eran retirados cuando amenazaba lluvia: recién en 1813 se contaría con faroles de cristal.
El agua “se extraía de pozos profundos y era salobre y poco abundante, lo cual dio origen al gremio de aguadores, que traían en barricas la sana y dulce de El Manantial”. Habría que esperar hasta 1816, cuando el gobernador Bernabé Aráoz, a su costa, hizo construir una acequia de cuatro leguas de trayecto, para que el vecindario bebiera buena agua.
Tucumán fue escenario en 1812 de la batalla decisiva que clausuró los intentos realistas de recuperar el Río de la Plata.
Los tucumanos convencieron a Manuel Belgrano para detener el éxodo hacia el sur de los habitantes de la región frente al avance de los españoles, y presentar batalla contra el ejército realista comandado por Pío Tristán.
Tras vencer el 24 de septiembre en una batalla desventajosa realizada en el Campo de Las Carreras, se adjudicó el triunfo a la Virgen de la Merced. Dos años más tarde, el Director Supremo, Gervasio Antonio de Posadas, creó la Gobernación Intendencia del Tucumán, con asiento en San Miguel de Tucumán y cuya jurisdicción integraron, además, Catamarca y Santiago del Estero.
Tucumán había logrado un protagonismo que la llevó a ser elegida como el escenario del Congreso que declaró la Independencia Nacional, el 9 de Julio de 1816.
Tras la disolución del Directorio y del Congreso, el Gobernador Intendente de Tucumán, Coronel Bernabé Aráoz, erigió, el 22 de marzo de 1820, la “República Federal del Tucumán”, integrada por los territorios que formaban la gobernación intendencia (Santiago del Estero, Catamarca y Tucumán), sancionando una Constitución. A fines de 1821 Catamarca y Santiago del Estero obtuvieron su autonomía quedando Tucumán en sus límites actuales. Más adelante, el 19 de marzo de 1856 se sanciona la Constitución de la Provincia, dentro de la nueva organización institucional de la Argentina.
La producción de azúcar había sido desde la época colonial la actividad predominante en Tucumán. Los jesuitas trajeron los primeros cultivos, y luego establecieron una plantación importante en La Reducción, Lules.
Después de la expulsión de los jesuitas en 1767, el obispo José Colombres extiende el cultivo de caña, desde su finca de El Bajo (hoy Parque 9 de Julio), y promueve el uso de trapiches de madera para extraer el azúcar.
La expansión de la industria durante la segunda mitad del siglo fue fulminante. En Tucumán se llega a 24 plantas elaboradoras en 1859, cuando aparecieron las primeras máquinas de vapor inglesas.
El frerrocarril jugó un rol decisivo en la expansión de la industria azucarera. El 28 de septiembre de 1876 llega el primer convoy ferroviario de la línea del Central Córdoba a Tucumán, que acelera las posibilidades de venta de azúcar y la llegada de maquinarias modernas, dando lugar a una verdadera revolución industrial en la provincia.
Las políticas proteccionistas del gobierno nacional ayudaron el gran desarrollo de la industria azucarera, que entre 1876 y 1914 incrementó 11.200% su producción.
Como se ve, mucho avanzó Tucumán en sus primeros 100 años de existencia de la Argentina. Hacia 1910, nuestra provincia estaba a la vanguardia del escenario nacional por su potencia industrial, que se trasladaba al plano comercial y político.
Tucumán fue pródiga en figuras que dejaron huellas profundas. En primer fila en el sitial histórico de Tucumán están tres hombres que ayudaron notablemente a la organización y construcción del Estado nacional:
* Juan Bautista Alberdi: Nacido en 1810, con la Revolución de Mayo, en 1816, mientras comenzaba a sesionar el Congreso de Tucumán, ingresaba a la escuela primaria. A los once años pierde a su padre y viaja becado para estudiar en Buenos Aires. Junto a Esteban Echeverría y Juan María Gutiérrez, Alberdi fundó la Asociación de la Joven Generación Argentina. Este grupo de intelectuales pasará a la historia como la “Generación del 37″. Perseguido por el rosismo, Alberdi vivirá 17 años en Chile. Tras el triunfo de Urquiza sobre Rosas en Caseros, escribe las “Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina”, fuente de la sabia Constitución Nacional de 1853.
* Nicolás Avellaneda: Asumió la presidencia en 1874. Fomentó la inmigración. En su gobierno se inició la exportación de cereales y de carne congelada. Inauguró el tren de Buenos Aires a Tucumán en 1876. Impulsó la federalización del territorio porteño y solucionó conflictos pendientes con países limítrofes.
* Julio Argentino Roca: En 1880, fue presidente a la edad de treinta y siete años y reelecto en 1898. En su primera gestión, la extensión de los ferrocarriles se duplicó y la población aumentó con medio millón de inmigrantes. Se fomentó y secularizó la educación pública; un vasto programa de obras públicas mejoró los puertos, construyó diques y edificios públicos, y extendió la frontera agrícola. En los albores del siglo XX hubo gobernantes que marcaron rumbos en la conformación de una provincia moderna, que ya giraba en torno a la producción de azúcar.
* Lucas Córdoba: Dos veces gobernador de la provincia (1895-98 y 1901-04), y fuerte impulsor de la obra pública. Construyó gran cantidad de caminos, puentes, canales y diques. Edificó 38 escuelas. Promulgó la Ley Machete para frenar la sobreproducción azucarera. Instaló la red de agua potable para San Miguel de Tucumán. También fundó el Banco Provincia y creó el Registro Civil.
* Luis F. Nougués: Asumió la gobernación de Tucumán en 1906. Construyó la actual Casa de Gobierno, el edificio del Banco Provincia, del Hotel Savoy y del Teatro Odeón. Fundó la Villa Marcos Paz, en Yerba Buena. Construyó canales y apoyó la creación de la Estación Experimental. Organizó los Juzgados de Paz, y promovió la Ley Orgánica de Tribunales y la caja jubilatoria. Por otra parte, se distingue la Generación del Centenario, que reunió a varios notables.
* Ernesto Padilla: “Soy muy argentino, pero muy provinciano”, decía este gobernador (1912-16) que luchó por dar protagonismo al NOA. Hizo diseñar el Parque 9 de Julio y creó la Caja Popular (1915). Fue legislador provincial y nacional, ministro de Educación de la Nación, y publicó varios libros sobre la cultura y la geografía provincial.
* Juan B. Terán: En 1907, como constituyente, bregó por los derechos del trabajador, de las mujeres y de los niños en las fábricas. Fue el fundador de la Universidad de Tucumán. Definió a la flamante institución como “un instrumento vigoroso de equilibrio a favor de la región Norte, señalando los rumbos económicos, avivando las fuentes de riqueza y reteniendo a su juventud”.
* Alfredo Guzmán: Este empresario y benefactor vivió entre 1856 y 1951, creando instituciones innovadoras. Demostró que se podía producir leche de calidad en la Granja Modelo, aplicar la ciencia en el campo (Estación Experimental) y que había un gran futuro para la citricultura (Quinta Agronómica).
* Miguel Lillo: Uno de los científicos más renombrados del continente. Antes de morir, Lillo donó a la Universidad de Tucumán todos sus bienes (un amplio terreno, su biblioteca particular, sus colecciones zoológicas, una gran suma de dinero, etc.) y su herbario, con más de 20 mil ejemplares. Tres gobernadores de origen radical también dejaron sus huellas en la historia de Tucumán, al punto de ser considerados como los más progresistas en los últimos 100 años:
* Miguel Campero: Fue gobernador en dos períodos (1924-28 y 1935-38). Creó la Dirección de Vialidad. Construyó importantes hospitales. Hizo caminos y puentes, y la cárcel de Villa Urquiza. Plantó 20 mil árboles en el parque 9 de Julio. Inauguró decenas de escuelas, creó la Mutualidad, instauró la jubilación docente, e impulsó la cultura.
* Miguel Critto: Gobernó de 1939 a 1943. Levantó la fórmula “agua y caminos” como símbolo de su gestión. Construyó la ruta a San Javier (también la hostería) y a Tafí del Valle, escuelas, canales y obras de agua.
* Celestino Gelsi: Gobernó entre 1958 y 1962, construyó la Maternidad, el Hospital de Niños, el dique El Cadillal e inauguró el Casino. Edificó el antiguo Aeropuerto Matienzo, extendió la pavimentación e inició la Terminal de Omnibus. En base a una idea del periodista Julio Ardiles Gray, organizó el Consejo Provincial de Difusión Cultural.
En el Bicentenario del 25 de Mayo, y a seis años del Bicentenario de la Independencia -que tendrá a Tucumán como epicentro nacional-, el desafío es ponernos a la altura de la historia y recuperar el terreno perdido durante los últimos 50 años, tomando ejemplo de los hombres que supieron construir una provincia moderna y pujante.
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3 Comentarios
junio 2nd, 2010 at 11:51 am
esto es aburido
mayo 28th, 2011 at 1:47 am
querida noelia esto forma parte de nuestra historia los jovenes de hoy viven aburridos pero si lo lees te daras cuenta donde vivis o donde estas parada ok
agosto 11th, 2011 at 23:10 pm
esta buenisimo. que bueno es conocer la historia y sus protagonistas.gracias por investigar y compartir el conocimiento